Manifiesto por la Defensa de la Soberanía Nacional
La patria es el pueblo. La soberanía es su voluntad.
México nació de la decisión de un pueblo que se negó a aceptar el dominio extranjero, la injusticia y los privilegios. Desde la Independencia hasta nuestros días, cada generación ha defendido el derecho de nuestra nación a decidir libremente su destino.
Hoy nos corresponde asumir esa responsabilidad.
La soberanía no es una consigna del pasado; es el principio que garantiza nuestra libertad colectiva, nuestra democracia y la posibilidad de construir un futuro con justicia, igualdad y bienestar.
Creemos en un México libre, democrático, solidario y profundamente humano.
Creemos que el poder sólo tiene legitimidad cuando sirve al pueblo.
Creemos que ninguna fuerza económica, política o extranjera puede estar por encima de la voluntad de las mexicanas y los mexicanos.
Por ello declaramos:
I
La soberanía reside en el pueblo.
Toda autoridad debe emanar de la voluntad popular y ejercer el poder con honestidad, transparencia y responsabilidad. La democracia no termina en las elecciones; se fortalece todos los días mediante la participación ciudadana.
II
La patria no es mercancía.
Los recursos naturales, la energía, el agua, la biodiversidad, el territorio y el patrimonio cultural pertenecen a la nación y deben administrarse pensando en el interés colectivo y en las futuras generaciones.
III
La justicia social es condición de la libertad.
No puede existir soberanía plena mientras persistan la pobreza, la desigualdad, la discriminación y la exclusión. Una nación fuerte es aquella donde todas las personas tienen acceso a educación, salud, trabajo digno, cultura y oportunidades para desarrollarse.
IV
La economía debe servir a las personas.
El crecimiento económico sólo tiene sentido cuando genera bienestar compartido. El desarrollo nacional debe fortalecer la producción mexicana, la innovación, el campo, la industria, el trabajo y el conocimiento.
V
La democracia se construye desde abajo.
La organización comunitaria, la participación social y el diálogo permanente fortalecen la vida pública y consolidan una ciudadanía libre, crítica y comprometida. Una democracia viva escucha, dialoga y construye acuerdos.
VI
La política debe recuperar su dimensión ética.
El servicio público exige honestidad, austeridad, responsabilidad y cercanía con la gente. La corrupción debilita al Estado y lastima la confianza ciudadana. La ética debe volver a ser el fundamento de la vida pública.
VII
México coopera con el mundo desde la dignidad.
Nuestro país promueve la paz, el diálogo y la cooperación internacional. Creemos en la libre autodeterminación de los pueblos, en la no intervención y en el respeto mutuo entre las naciones. Cooperación sí. Subordinación nunca.
VIII
La cultura es también soberanía.
Nuestra historia, nuestras lenguas, nuestras tradiciones, nuestras comunidades indígenas y afromexicanas, nuestra ciencia, nuestro arte y nuestra creatividad constituyen la riqueza más profunda de México. Defender la identidad nacional significa también reconocer y celebrar nuestra diversidad.
IX
La soberanía del siglo XXI también es científica y tecnológica.
Un país verdaderamente libre desarrolla conocimiento propio, impulsa la investigación, fortalece la educación pública y promueve la innovación para resolver sus propios desafíos. El futuro se construye con inteligencia, creatividad y talento nacional.
X
Defender la soberanía es una responsabilidad compartida.
No corresponde únicamente al Estado. Corresponde también a cada ciudadana y ciudadano. Participando. Informándonos. Dialogando. Respetando nuestras diferencias. Construyendo comunidad. Fortaleciendo nuestras instituciones. Trabajando por el bien común.
Nuestro compromiso
Nos comprometemos a defender la libertad, la democracia, la justicia social y la independencia de México. A construir un país donde el desarrollo económico vaya de la mano con la igualdad. Donde el poder sirva al pueblo. Donde la riqueza nacional beneficie a todas y todos. Donde las diferencias se resuelvan mediante el diálogo democrático. Donde la soberanía sea sinónimo de dignidad, bienestar y futuro.
Porque una nación soberana no se define por el tamaño de su territorio, sino por la fortaleza de sus instituciones, la participación de su pueblo y la capacidad de decidir su propio destino.
Convocamos
A todas las mexicanas y mexicanos. A las nuevas generaciones. A las comunidades. A las y los trabajadores. Al campo y a la ciudad. A las universidades. A las personas creadoras, científicas, maestras, estudiantes, emprendedoras y servidores públicos. A quienes creen que México puede seguir construyendo un futuro con justicia, libertad y dignidad.
Porque la soberanía no pertenece a un gobierno ni a una generación.
La soberanía pertenece al pueblo.
Y el pueblo la defiende todos los días.
Quiero participar